A veces uno simplemente...
A veces, despiertas con frío.
A veces, el hambre parece ser parte del día a día en las mañanas y no parece querer alejarse en todo el día de los cuerpos.
A veces uno simplemente se siente tan comprometido a seguir durmiendo que las cobijas parecen ser cómplices silenciosos y cálidos de ese plan morosamente perfecto.
A veces, a veces simplemente no nos da la gana de salir a partirnos la cara y el lomo con y contra el mundo.
A veces uno simplemente no quiere estar, ni ser.
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